tetera-

Pensamiento crítico: diversas falacias

tetera-

La tetera de Russell «Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiad…o pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.»

Bertrand Russell https://www.facebook.com/pages/Busateoes/259871750730009

 La tetera de Bertrand Russell MVI_1026.AVI

http://youtu.be/MrNGbJlzl_s

Dios y la carga de la prueba

( “onus probandi”) :

un repaso de la Filosofía y el sentido común. http://racionalismo.org/razon/prueba.php

El onus probandi (o carga de la prueba) es una expresión latina del principio jurídico que señala quién está obligado a probar un determinado hecho ante los tribunales.

¿ Para qué sirve la Lógica? De una manera apresurada podemos decir que sirve para ayudarnos a razonar: al mostrarnos los principales errores en que incurrimos en foma de sofismas, falacias, puede ayudarnos a evitar incurrir en ellas El fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo de derecho que expresa que “lo normal se presume, lo anormal se prueba”. Por tanto, quien invoca algo que rompe el estado de normalidad, debe probarlo (“affirmanti incumbit probatio”: a quien afirma, incumbe la prueba). Básicamente, lo que se quiere decir con este aforismo es que la carga o el trabajo de probar un enunciado debe recaer en aquel que rompe el estado de normalidad (el que afirma poseer una nueva verdad sobre un tema).

Enfoque de la cuestión

En mi web www.busateo.es recojo todas las pruebas a favor y en contra de la existencia de Dios que la Humanidad ha formulado a lo largo de los últimos tres mil años. Por lo que coincido plenamente con H. Hüng en “¿ EXISTE Dios?”, en el sentido de que no es posible la demostración de lo uno ni de lo otro. Pero baso mi ateísmo en que no me corresponde a mí la carga de la prueba sino al creyente que pretenda demostarme la existencia de tal Dios y que no me resulta probable que un Dios personal como el de las sagradas Escrituras me hubiera estado dando la espalda toda mi vida, desde los trece años, cuando siempre le he estado buscando para hacerle ofrenda de mi vida; para morir o matar por Él

Determinación de la carga de la prueba

Según Percy Chocano Núñez, la carga de la prueba no puede ser predeterminada por la ley, sino que su distribución se debe basar en dos principios: el principio ontológico y el principio lógico. El principio ontológico determina la carga de la prueba sobre la base de la naturaleza de las cosas de modo tal que se presumen determinados hechos sobre la base de la…s cualidades que generalmente tienen las personas, cosas o fenómenos y en consecuencia debe probarse lo contrario; por ejemplo, si se presume la inocencia de las personas es porque estas generalmente no cometen delitos y en consecuencia lo extraordinario será que sí los cometan, siendo lo extraordinario lo que debe probarse frente a lo ordinario, que es lo que se presume. El principio lógico, por su parte, considera que es más fácil probar las afirmaciones positivas que las afirmaciones negativas, de modo tal que quien hace una afirmación positiva tiene que probar frente al que hace una afirmación negativa (proponer lo contrario es lo que se denomina prueba inquisitorial o prueba diabólica). Ello implica que en realidad la carga de la prueba no le corresponde a quien afirma un hecho, sino a quien se encuentra en mejor capacidad para probar. Por último, Chocano Núñez considera que, de haber una contradicción entre el principio ontológico y el principio lógico, debe preferirse el primero.

Aplicaciones del onus probandi

El onus probandi se manifiesta en diversas ramas del Derecho:

En el Derecho civil:

se manifiesta principalmente en la prueba de la existencia de una obligación (que corresponde al acreedor) y en la prueba de la extinción de la obligación (que corresponde al deudor).

En el Derecho tributario:

en los procedimientos de aplicación de los tributos quien haga valer su der…echo deberá probar los hechos constitutivos del mismo.[1]

En el Derecho penal:

el onus probandi es la base de la presunción de inocencia de cualquier sistema jurídico que respete los derechos humanos. Significa que para toda persona se presume su inocencia hasta que se demuestre su culpabilidad. Es una presunción que admite prueba en contrario, pero en la cual lo relevante es que quien acusa es quien tiene que demostrar la acusación, es decir, el acusado no tiene que demostrar su inocencia, ya que de ella se parte.

En el Derecho laboral

: en los casos de despido la carga de la prueba recae tanto en el trabajador, quien tiene que probar que las causas del despido lesionan sus derechos, y también en el empleador quien debe acreditar que las causas de despido fueron justas.

En el Derecho procesal:

se dice que quien tiene la titularidad de la carga de la prueba es la parte que persigue los efectos jurídicos en función de los hechos que sustentan su pretensión (Teoría de Michelli -

Teoría de la Carga de la Prueba según el efecto jurídico perseguido por las partes); asimismo,

dichos presupuestos deben estar contemplados en la norma con la finalidad de que sean de apliación en el proceso mismo.

En caso contrario, la misma no se le aplicará, quedando sin sustento su pretensión o defensa (Teoría de Rosemberg – Teoría Normativa).

“Onus probandi “o la carga de la prueba MVI_1025.AVI

http://youtu.be/xMkQaLl0JzA

 
Pensamiento crítico

El pensamiento crítico es una actitud intelectual que se propone analizar o evaluar la estructura y consistencia de los razonamientos, en particular las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas.

También se define, desde un punto de vista práctico, como un proceso mediante el cual se usa el conocimiento y la inteligencia para llegar, de forma efectiva, a la posición más razonable y justificada sobre un tema, y en la cual se procura identificar y superar las numerosas barreras u obstáculos que introducen los prejuicios o sesgos. Tal evaluación puede basarse en la observación, en la experiencia, en el razonamiento o en el método científico.

El pensamiento crítico se basa en valores intelectuales que tratan de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares, por lo que requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad. Tiene por tanto una vertiente analítica y otra evaluativa. Aunque emplea la lógica, intenta superar el aspecto formal de esta para poder entender y evaluar los argumentos en su contexto y dotar de herramientas intelectuales para distinguir lo razonable de lo no razonable, lo verdadero de lo falso. El pensamiento crítico se encuentra muy ligado al escepticismo científico y al estudio y detección de las falacias.

Cuando tenía once años un militar me increpó irritado, con malos modos: – “Si no crees en Dios, ¿ quién hizo entonces el Universo?” A lo que respondí: -“Yo no puedo decir quién hizo el Universo por la sencilla razón de que yo ignoro qué…… coño es esto que llamamos Universo: Para mí Universo es una simple palabra creada para dar nombre a algo que desconocemos.” Después de tantos años, sigo ratificando las palabras que dije entonces

De hecho, hay un tipo de falacia (non sequitur) en la que la conclusión no se deduce necesariamente de las premisas: se aplica a cualquier razonamiento inconsecuente y puede ayudar a cartografiar provisionalmente algunas barbaridades lógicas que estos días se han repetido hasta el aburrimiento y que constituyen un manual de cómo construir contrainformaciones o, directamente, mentiras.

Repasemos algunas

A) falacia ignoratio elenchi (o conclusión

irrelevante):

consiste en establecer erróneamente una conclusión por haber descuidado un elemento esencial. Habitualmente presenta un argumento que, en sí mismo, puede ser válido, pero que no prueba nada del argumento en cuestión. Ejemplo: esgrimir la insalubridad de las acampadas o la violencia en la entrada del Parlamento como refutación de los argumentos de los indignados. Consiste en probar otra cosa diferente de la que se cuestiona. Tradicionalmente se la conocía como Ignoratio elenchi o elusión del asunto (del griego elencos, argumento). Es una de las más habituales.

Quien la comete saca la discusión de su terreno, o se empeña en probar lo que nadie discute. Hace como el estudiante al que preguntan la lección 16ª y contesta la 14ª porque es la que se sabe bien

—¿Qué buscas debajo de la farola? — Las llaves. —¿Estás seguro de que es aquí donde las has perdido? — No, pero aquí hay más luz.

Demóstenes— “Ahora bien, sé que Esquines va a evitar la réplica a los cargos mismos y, en su deseo de desviaros lo más lejos posible de los hechos, va a discurrir sobre los grandes beneficios que resultan a todos los hombres por efecto de la paz y, contrariamente, los males que les sobrevienen a raíz de la guerra. De esta guisa va a ser su defensa.”

Por ejemplo, quien no desea entrar en un debate sobre la licitud de un proyecto (que es lo que se discute), puede desviar la atención hacia la utilidad (que no discute nadie). 1

La resume bien el dicho:

¿De dónde vienes? Manzanas traigo.

— El secuestro es un crimen horrendo. — Sin duda, pero aquí lo que se discute es si el acusado lo cometió o no.

Con frecuencia se utiliza para ofrecer una Pista falsa:

Está usted haciendo el juego a los enemigos de la democracia. Estamos ante una estrategia para apartar del poder a un gobierno elegido legítimamente

La democracia está en peligro (porque se critica al Gobierno).

Usted insulta a Cataluña (porque se critica a un político catalán).

Este recurso falaz fue bautizado por Bentham 2 como Escudo de prevaricadores, porque se emplea para evitar la censura de las personas que ejercen el poder.

Pensamiento crítico. Falacia ignoratio elenchi

http://youtu.be/JH4g4mvL83A

 B) falacia secundum quid

(o generalización apresurada):

se trata de una generalización inducida a la totalidad a partir de unas pocas evidencias parciales. Ejemplo: a partir del carácter insostenible, contradictorio o directamente lunático de alguna proposición de las miles que las asambleas de indignados han recogido, deducir la descalificación total de sus propuestas.

Se comete al aplicar rígidamente una regla como si no existieran excepciones. Olvida este sofisma que, en determinado caso particular, puede darse alguna circunstancia especial que haga la regla inaplicable o aconseje no aplicarla.[1]

— ¿Porqué no arrebató usted el arma al suicida? — Porque era suya. ¿Con qué derecho podía yo quitársela?

Estima como afirmaciones absolutas (en las que no caben excepciones) las reglas generales, y considera que admitir la existencia de una excepción quiebra la regla. Confunde lo absoluto con lo relativo. Pongamos el principio: no matarás. Si se toma como una regla general, significa que caben excepciones: No se debe matar (en general), salvo en circunstancias excepcionales. Si se toma de forma absoluta, significa que no caben excepciones: No se debe matar (en ningún caso), sin excepciones La primera interpretación considera la regla como una orientación que se elude en situaciones atípicas. La segunda lo entiende de una manera rígida

. Quien plantee el principio de esta forma lo aplicará incorrectamente en aquellos casos en que matar pudiera estar justificado, por ejemplo, en legítima defensa. Sostendrá que si se acepta la excepción se quiebra la regla: ¡para eso mejor suprimir la regla!

Así, pues, quien incurre en esta falacia comete dos errores: 1. confunde una regla general, abierta a excepciones, con una regla absoluta. que son los esquemas correspondientes de las generalizaciones presuntivas y absolutas. Las normas expresan generalizaciones abiertas: ni bajan del Sinaí, ni están fundidas en bronce, ni carecen de excepciones: como norma, en general, no se debe matar. 2. olvida que las excepciones no anulan la regla.

1. Confunde: Todo S es probablemente P Con: Todo S es necesariamente P 2. Olvida que las excepciones no anulan una regla general. Es de sentido común que una regla absoluta, sólo se puede rechazar absolutamente:

1. Confunde: Todo S es probablemente P Con: Todo S es necesariamente P Esto es necesariamente cierto (o aplicable al caso) porque no existen excepciones/esto no es necesariamente cierto, porque existen excepciones.

Por el contrario, las cosas que se afirman en general, solamente se rechazan en general: Esto es cierto (u obligatorio) en general, para la mayoría de las situaciones/esto no es cierto en general para la mayoría de las situaciones. Las reglas absolutas valen para todos y para cada uno de los individuos. Las reglas generales valen para todos pero no ponen la mano en el fuego sobre lo que pueda ocurrir con los casos individuales, porque no saben cuándo tropezarán con las excepciones.

Pantagruel- Nada hay peor que pedir o prestar. No quiero inferir de aquí que jamás sea lícito deber y prestar. Nadie es tan rico que alguna vez no deba. Nadie es tan pobre que alguna vez no pueda prestar.

[4] Tengo orden de leer toda la correspondencia de Su Majestad, pero procuro no abrir las cartas de su amante, y nunca me han reñido por esta negligencia.

BERNARD SHAW.[2] No es razonable aplicar las reglas generales de manera rígida, menospreciando las limitaciones que puede reclamar un caso concreto, porque podemos caer con facilidad en el absurdo: Tomar en cuenta circunstancias excepcionales, atípicas, no significa que matar se haga bueno, o que podamos tomar las normas a beneficio de inventario, sino que tales circunstancias pueden modificar nuestras valoraciones. Claro está que las excepciones deben justificarse. Por ejemplo, sea el principio: Todo el mundo tiene derecho al uso de su propiedad. No carece de excepciones: que la propiedad… sea un automóvil y el propietario esté ebrio; que la propiedad sea un arma y el propietario un suicida. No es bueno mentir vale como principio, pero está justificada la mentira al enemigo o a la vecina cotilla. La libertad de palabra no autoriza a gritar ¡fuego! en un teatro lleno. No se debe irrumpir en una propiedad ajena, pero en un caso de vida o muerte, nadie reprochará a quien entre en una casa rompiendo la ventana para llamar por teléfono. Se deben administrar antibióticos en una pulmonía, siempre y cuando no estemos ante un caso de alergia a los antibióticos. No precisaríamos jueces si las leyes pudieran administrarse automáticamente. Llamamos huelga de celo a la aplicación rígida de un reglamento. El sentido común exige que todo razonamiento presuntivo esté abierto a cambios en la situación y al reconocimiento de circunstancias excepcionales.

No es verdad que cada matrimonio tenga 1,5 hijos. Los Montenegro tienen 6. Esa regla no funciona.

El mismo caso se da cuando aplicamos una regla por analogía menospreciando las diferencias (excepciones): Si no se puede gritar en la escuela, tampoco en el patio.

— ¡Desgraciada! dijo la abadesa. Si te estaban violando en el dormitorio, ¿por qué no gritaste pidiendo socorro? Todas hubiésemos acudido en tu ayuda.

— No me atreví, porque en el dormitorio hay que guardar silencio absoluto. [5] No es posible aplicar las estadísticas rígidamente:

Hay cosas que siendo ciertas en general pueden ser falsas en algún aspecto, en algún lugar, en alguna ocasión. Es justo obedecer a los superiores, pero no es justo hacerlo cuando ordenan algo malo. La riqueza es un bien, en general, y puede ser un mal, en particular, para el insensato que no sabe administrarla.

Así, pues, tenemos cosas que son aparentemente contradictorias: obedecer puede ser justo e injusto; la riqueza puede ser buena y mala. No existe tal contradicción si sabemos distinguir lo que se afirma sin más, sin detenernos en las circunstancias, de lo que se dice respecto a algo concreto. Porque no hablamos de las mismas cosas: es verdad que mi coche es blanco, pero en algún aspecto (las ruedas) es negro. Eso no significa que mi coche, en conjunto, en general, sea blanco y negro al mismo tiempo. Al fin y al cabo, las analogías no afirman que dos cosas sean iguales en todo, sino en cierto aspecto, en cierto sentido, a determinados efectos. El nombre, secundum quid que traducimos respecto a algo, nos viene de que, como decía Aristóteles, no es lo mismo afirmar algo sin más, en general, que decirlo respecto a algo particular.

[3] Para combatir este sofisma, lo primero que precisamos es no mencionarlo. No diremos: ¡Está usted incurriendo en una falacia del secundum quid! Si nos expresamos de esta manera, nuestro adversario quedará perturbadísimo pero no habremos ganado ni un ápice de razón porque nadie nos entenderá. Es más eficaz explicar en qué consiste una regla general y cómo es posible que aparezcan excepciones. Aceptado esto, será más sencillo hacer ver que estamos ante un situación atípica en la que no cabe aplicar la regla rígidamente porque lo impiden razones específicas del caso, tal vez valores superiores, que entran en conflicto con la regla. Si con esto no basta, podemos utilizar alguno de los absurdos ejemplos precedentes, que para eso están. Tal vez no logremos convencer a nuestro empecinado contrincante, pero el auditorio nos dará la razón. Nada impide que siendo algo un bien sin más, no sea un bien para tal individuo o que sí lo sea pero no ahora ni aquí. Aristóteles. Pues bien, quien olvida o desprecia esta diferencia incurre en la Falacia del secundum quid. No toma en cuenta los requisitos tácitos que invalidarían el uso de una generalización

— Las aves vuelan y esto es un ave, luego esto vuela. — Oiga, que es un avestruz. — Me da igual; no sea usted ilógico; ¿no acabamos de aceptar que las aves vuelan?

En resumen, la falacia del secundum quid o del mal uso de una generalización, consiste en olvidar que una regla general puede no ser aplicable en situaciones atípicas o excepcionales. Como es sabido, las malas generalizaciones exageran, enfatizan, los casos atípicos (no representativos), con los cuales pretenden erigir reglas válidas. En la Falacia del secundum quid ocurre lo contrario: se menosprecian los casos atípicos. Ya que esta falacia se refiere a circunstancias inhabituales o accidentales, podemos considerarla como una variedad de la falacia del Accidente. Otras falacias que acompañan a las generalizaciones son: Generalización precipitada, Conclusión desmesurada, Falacia casuística, Falacia del embudo

CUADRO SINÓPTICO DE LAS DISTINTAS FALACIAS QUE ACOMPAÑAN A LAS GENERALIZACIONES

Si generalizamos desde casos insuficientes o excepcionales, cometemos una falacia de Generalización precipitada. Si nuestra generalización va más lejos de lo que autorizan los datos, incurrimos en una falacia de Conclusión desmesurada Si negamos que las reglas generales tengan excepciones o si aplicamos una regla general a una excepción, cometemos una falacia de Secundum quid. Si rechazamos una regla general porque existen excepciones, caemos en una falacia Casuistica. Si rechazamos la aplicación de una regla apelando a excepciones infundadas, incurrimos en una Falacia del embudo

 Pensamiento crítico. B) falacia secundum quid

MVI_1030.AVI

http://youtu.be/KBi14sQeowo

C) falacia ad hominem (o del ataque

personal):

prentender mostrar la falsedad de una argumentación atacando a la persona o las personas que la sostienen, en lugar de valorar su veracidad. Ejemplos: descalificar, y es un caso, a la persona de Arcadi Oliveres pretendiendo refutar así sus opiniones, o hacer lo mismo con los jóvenes indignados por ser jóvenes y, además, nacidos con la flor en el culo (perdón); o con los indignados maduros, por ser nostálgicos del 68 (y no haber hecho ninguna revolución), o con los indignados de todas las edades, por ser radicales o soñadores o buenistas (según convenga a cada refutación).

D) falacia del argumentum ad populum

(o sofisma populista):

dar por supuesta la verdad de la posición de quien argumenta porque la mayoría la sostiene. Ejemplo: ampararse en la cantidad de votantes a ciertas elecciones y compararlos con la cantidad de manifestantes a tal o qual convocatoria para deducir la validez de un argumento y la descalificación del posicionamiento contrario.

 C) falacia ad hominem y D) falacia del

argumentum ad populum

http://youtu.be/zOQW2vlGLQ8

E) falacia del argumentum ad logicam (o del hombre de paja):

consiste en crear una posición fácil de refutar, basada en la caricatura del oponente, y destrozarlo entonces por su debilidad argumentativa. Ejemplos: discutir la tesis de una pancarta en lugar de una conferencia o un texto de, pongamos por caso, Manuel Castells. En lógica se conoce como Argumento ad logicam, argumentum ad logicam, o argumento desde la falacia a una forma de razonamiento falaz. Consiste en decir que algo es falso solo porque surge de un razonamiento contrario a una supuesta lógica. Por ejemplo: Conversación entre dos personas A: Los gatos tienen pelos. Y como Félix tiene pelos, entonces es un gato B: Que tenga pelos no demuestra que sea gato, así que no es gato A: Pero Félix es mi gato B cometió el error de afirmar que Félix no es un gato sin tener una prueba fehaciente de ello. Si bien el razonamiento de A no probaba que fuera un gato, tampoco demostraba que no lo fuera.

F) falacia cum hoc, ergo propter hoc:

a partir de la concurrencia simultánea de dos acontecimientos, convertir uno en la causa del otro. Ejemplo: interpretar ciertas actitudes producidas el 15-J durante la entrada de algún parlamentario catalán en el parque de la Ciutadella como efecto de los posicionamientos del movimiento 15-M, a pesar del mentís explícito de sus portavoces. «Post hoc ergo propter hoc» es una expresión latina que significa “después de esto, por lo tanto, a consecuencia de esto”. A veces se acorta por post hoc. Post hoc es también llamado correlación coincidente o causalidad falsa. Es un tipo de falacia que afirma o asume que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero. Este es un error particularmente tentador, porque la secuencia temporal es algo integral a la causalidad: es verdad que una causa se produce antes de un efecto. La falacia viene de sacar una conclusión basándose sólo en el orden de los acontecimientos, lo cual no es un indicador fiable. Es decir, no siempre es verdad que el primer acontecimiento produjo el segundo acontecimiento Post hoc es un ejemplo de la falacia de afirmación de la consecuencia. Puede expresarse así: El acontecimiento A sucedió antes que el acontecimiento B. Por lo tanto, A debe haber causado B. Post hoc se relaciona también con la falacia de “correlación no implica causalidad” o cum hoc ergo propter hoc. Ejemplo 1: El gallo siempre canta antes de la salida del sol. Por lo tanto, el canto del gallo provoca que salga el sol. Ejemplo 2: Las ventas de helado aumentan mucho a principios del mes de junio. Los accidentes de tráfico aumentan mucho a finales del mes de junio. Por lo tanto, el que las ventas de helado aumenten provoca que los coches tengan más accidentes. Ejemplo 3: Stephen Hawking dijo ser ateo. Posteriormente, Stephen Hawking hizo descubrimientos sorprendentes en física. Por lo tanto, todos los que dicen que son ateos, posteriormente harán descubrimientos sorprendentes en física. Esta línea de razonamiento es la base para muchas creencias supersticiosas y de pensamiento mágico Ejemplo 4: He ido a Lourdes a rezar para que mi padre se cure del cáncer. Mi padre ha tenido una remisión importante de su cáncer. Por lo tanto, ir a rezar a Lourdes produjo el milagro de que mi padre se curara del cáncer

 E) falacia del argumentum ad logicam

F) falacia cum hoc, ergo propter hoc

http://youtu.be/IhHwz41FUgY

G) falacia ad verecundiam

(o de autoridad):

pretender la verdad de una argumentación por la autoridad, real o supuesta, de quien la sostiene. Ejemplo: pretender que expresiones como violencia extrema o kale borroka organizada o el ataque más grave a la democracia española después del 23-F son la interpretación más adecuada de los acontecimientos del 15-J sólo por el hecho de que lo sostiene un president o un conseller.

H )falacia del entimema

(o del silogismo truncado):

consiste en suprimir alguna de las premisas, bien por obvia, bien por contraria a los intereses del argumento. Es quizás la falacia más grave de buena parte de las opiniones publicadas estas semanas. Ejemplo: calificar el movimiento del 15-M y de los indignados como un movimiento antidemocrático, antipolítico y antisistema. Y con eso esconder que los movimientos de resistencia social y política, e incluso los de desobediencia civil, no sólo no son contrarios a la esencia del sistema democrático, sino que son, precisamente, su piedra de toque. Aristóteles, creador del silogismo, estableció el término y el propio concepto de entimema con dos nociones diferentes. En (An. Pr., II 27) es un silogismo basado en semejanzas o señales que indican una propiedad que realiza la función de un término medio silogístico. Así pone el ejemplo: “de una mujer que tiene leche se puede inferir que está embarazada”. En otro momento hace referencia a un silogismo incompleto en el sentido de que no se expresa una premisa, que se da por implícitamente sobreentendida. Esta segunda acepción es la que ha pasado a la tradición en los libros de lógica. Todavía hay (William Rowan Hamilton, 1856) quien también lo considera cuando se suprime la conclusión

G) falacia ad verecundiam H)falacia del

entimema o del silogismo truncado MVI 1035

http://youtu.be/ysgWxPvRwhA


Cerebro-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>